jueves 10 de diciembre de 2009

Página Frenética 72: Mis poesías (2) Poesías de la madriguera

Hacía muuuuuuucho tiempo que no escribía poemas. Y el otro día va y ¡patapam! volví a caer.


SOÑAR QUE AMO

Deja que las palabras descansen
y cierra los ojos,
que en esta guarida
no hay luces ni sombras.

Pues cuando llega el momento,
la niña regresa
y encuentra
tierra, raíz, rocío.

Y recorre
túneles, flores, ríos.

Dónde el cabello quiere envolver,
las manos hablar,
los labios sentir.

En esta cueva
que es savia y piel .

Deja el silencio en la oscuridad
y cierra los ojos.

En este lugar dónde,
sin miedo,
tiemblan las hojas.

Y cuando llega el momento,
ya,
ahora,
para siempre,
eterno.

Aromas,
sabor,
delicias,
cariño tierno.

® Patricia Muñiz Olivera

martes 8 de diciembre de 2009

Diario efímero de un diluvio - cuarta semana

Después de comer, corriendo a trabajar y por el camino pensando en la primera vez que vi a Dora.

Tenía once años y fue una trampa. No podía ser de otra manera.

Mi padre dijo que nos íbamos a tomar un aperitivo a un bar. Yo feliz, él con su cerveza, echando monedas en la maquinita y yo con mi coca-cola y los berberechos. Entonces una mujer llega y se sienta a la mesa. Yo pensé que se había confundido. Estuve a punto de gritar ¡Eh! ¿Alguien ha perdido a esta señora? Cuando se acerca mi padre y le pregunta qué quiere tomar.

La ecuación no cuadraba, no cuadraba entonces y nunca cuadrará.

***

Por hoy, sobre este tema, hasta aquí.
He intentado escribir un par de párrafos más, pero no puedo. Me supera.

Así que seguiremos hablando de esa caspilla que desaparece de un soplo y pasaremos de puntillas por la realidad, porque este es un diario ficticio, de los que molan.

Hasta había comenzado otra versión que al final desestimé. ¡Ahí va!

Al principio “Diario efímero de un diluvio” se titulaba “Animal muerto, crudo y con plumas” y comenzaba así:

Diarios

1º página


Este es mi diario.

Un diario es un cuaderno dónde se escriben pensamientos y reflexiones personales y privadas.

Si estás leyendo mi diario significa que lo estás haciendo en mi ausencia y sin mi autorización.

Podría mandarte a la mierda, pero no lo voy a hacer. No me gustan los conflictos.

Pero creo que antes de continuar, has de saber algo.

Si en estas líneas esperas encontrar Chop Suey de hembra, no insistas, cierra el cuaderno.

En este plato hay un animal muerto, crudo y con plumas, de difícil digestión.

Quedas advertido.

***

-Estás sola porque quieres - dijo uno que se creía poseedor de la verdad.

-¡Toma! ¡Pues claro! ¡Eres un puto genio! - Respondí yo.

“Estás sola porque quieres” es como algunas personas llaman a no tener una relación estable. Como si no tener una relación estable fuera la peor cosa que te puede pasar en la vida. (¿?????) Y si no te parece algo tan deseable ¿Qué ocurre? Porque ya llevo unas cuantas anécdotas que están dando como para escribir un tratado sobre el tema. Mejor dicho, el monotema. Porque últimamente todas las conversaciones giran alrededor de lo mismo. Hombres y mujeres, mujeres y hombres, se cruzan sin verse, buscan lo que no deben, se lamentan por lo que no tienen y no saben que en realidad, tampoco es lo que quieren.

Reflexiones sobre el monotema

1º Odio la manía que tiene la gente de encasillarte

Para algunas cosas, como por ejemplo, las relaciones, la verdad es que soy de las lentitas. Y eso me ha llevado a convertirme en observadora de noviazgos, hipotecas, bodas, bautizos y divorcios, mientras que yo sigo igual que como empecé, con amigos (algunos muy íntimos y otros menos).
Y ahora que la disolución de esas uniones ha devuelto mis amigas a mis brazos, hasta parezco una afortunada por no haber caído en “La trampa”.

Pero el otro día una persona insistió en que yo estaba separada y me molestó mucho. Porque creo que para lo bueno o lo malo, las personas tenemos la capacidad de decidir. Será porque tengo dudas, porque soy soñadora o porque todavía estoy enamorada de mi padre. ¡Yo qué sé! Pero si hasta ahora no he firmado ningún papelito ni he compartido cartilla bancaria, y ya no voy a dar más detalles… Opino que ahí sí que hay una diferencia. Y creo que la mía también debe respetarse.

No estoy separada, ni divorciada, ni soy viuda, ni monja. Estoy sola porque quiero. O porque así puedo tener muchos amigos. O porque me gusta sentirme libre. O porque me gusta pensar que ante todo soy una persona ¡Qué más da! Pero eso sí, me he asegurado de no firmar nada.

2ª Odio las mentes cerradas

La mitad del mundo es invisible para la otra mitad. Yo me consideraba normal hasta que un día empecé a fijarme en atractivos hombres canosos o calvos. Entonces me di cuenta de que acababa cambiar y pensé ¡Estás creciendo, Patri!

Pensaba que eso era todo lo que iba a crecer, pero el otro día me sorprendió encontrarme con un amigo que no veía desde hacía tiempo. Me vio pasar, salió del bar corriendo y no paró hasta alcanzarme y saludarme. Hace unos años pensé ¡Ay, qué joven, angelito! El otro día pensé ¡mmmh, qué jovencito!
Creo que he vuelto a crecer.

Mi amiga M. Dice que a cierta edad todos los hombres están casados, aunque sigan siendo ardientes. Entonces te llevan a cenar y te dicen que eres “el caviar” de su vida, mientras que en su casa les espera la “escudella”. Pues tal vez yo quiera ser la escudella de mi casa, dice ella.

Como yo no me creo que a partir de los 50 las cosas sean así, insisto en el tema y ella responde que cuando quedas con los que no tienen pareja, entiendes por qué no tienen pareja. En la mitad de los casos compadeces lo que tuvo que soportar la exmujer y en la otra mitad de los casos existe un claro problema de falta de higiene.

¡Ah! Falta un grupo, el de los que se van con las jóvenes. Pero para que eso suceda han de tener la cartera bien inflada ;P

Continuará...pero fuera del diario. En una nueva sección que posiblemente titularé " Tractatus Philosophicus sobre el monotema". Así de chula, como una mezcla entre Wittgenstein y Maitena, buscando la lógica de esas cosa que se dicen cuando la gente se pone a hablar sobre hombres y mujeres.

Cómo empezó todo, aquí

lunes 7 de diciembre de 2009

Página Frenética 71: Las calles de Arena, de Paco Roca


Roca, Paco
“Las calles de arena”

Bilbao: Astiberri, 2009. 102 p.
ISBN: 978-84-96815-91-9

“Las calles de arena”

… O el día en que Paco Roca cayó en una madriguera y se adentró en un barrio fantástico de calles movedizas, donde un hombre sin nombre perdió su camino de vuelta a casa.

La odisea comienza cuando el protagonista, un joven que acude impuntual a una cita con su novia, intenta cruzar el barrio antiguo con una estatua, tamaño natural, de Corto Maltés bajo el brazo. Incapaz de encontrar la salida en ese laberinto de callejuelas, se ve atrapado en una cotidianeidad implacable, repleta de personajes tan absurdamente reales como extraordinarios.

Una recepcionista que no consigue un día libre, un operario que siempre repara la misma avería, un hombre atrapado que consume los días comprobando que tiene todo lo que necesita para escapar, otro hombre que espera la muerte dentro de un ataúd, un aventurero con agorafobia y una joven cartera que sólo se comunica por carta.

Personajes convertidos en iconos que traslucen una mirada aguda y sensible a las relaciones humanas del siglo XXI. Y tal vez, símbolos del subconsciente colectivo de esta sociedad paradójica que nos impulsa a seguir por caminos que en realidad no son los que queremos transitar.

Sin lugar a dudas, el personaje que más me ha conmovido es el de la joven cartera que en sus escritos (porque no habla) nos deja perlas como ésta:

“Estimado hombre sin nombre:

Estaría encantada de que pudiésemos vernos de nuevo. Como dedico medio día a escribir las cartas y el otro medio a repartirlas, apenas tengo tiempo libre.”

O ésta:

“Necesito contarle a la gente lo que siento. Escribo porque me siento sola.”

Una lúcida interpretación de las relaciones en la era de Internet que Paco Roca sitúa en el barrio antiguo, ese lugar convertido en el absurdo reflejo de nuestra realidad cotidiana y al mismo tiempo un escenario donde los deseos son poderosos, que nos alienta a seguir soñando en libertad.

Fantasía y realidad chocan en estas calles de arena. Personajes encerrados en bucles, circunstancias que encarcelan, que oprimen, que convierten la vida en una sucesión de días sin escapatoria. Es una historia sombría en la que, por fortuna vence la fantasía.

Transitando por estas calles, encontramos a Borges, a Kafka y a Cortázar, autores empeñados en mostrarnos los caminos misteriosos que recorremos sin ni siquiera ser conscientes de los deseos o ilusiones que guían nuestros pasos.

Pero aquí no acaban los guiños que arrancan sonrisas. El hombre corriendo por la calles con la estatua bajo el brazo me ha transportado a la película “After hours” de Scorsese. El Doppelgänger ladrón de identidades al Yehudi Smith que encontramos en “La noche a través del espejo” de Fredric Brown, obra que por supuesto es un homenaje a Lewis Carroll.


No en vano Paco Roca escoge esta cita para abrirnos las puertas de sus calles de arena.


- ¿Quieres decirme, por favor, qué camino debo tomar para salir de aquí?
- Eso depende mucho de adónde quieres ir – respondió el Gato.
- Poco me preocupa dónde ir – respondió Alicia.
- Entonces, poco importa el camino que tomes – replicó el Gato.



Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll

sábado 5 de diciembre de 2009

COLLAGE DE UN PARÉNTESIS

Cadaqués Páginas frenéticas Billie Holiday Collbató Diario efímero de un diluvio Poesías de la madriguera Pizza con mortadela Gatona Tensión sexual Corbera Et superestimo a la velocitat de la llum Biblioteca Cacho pedazo de carne rebozá Menorca Frank Zappa Lo que importa es el concepto Arnau Tranqui Punky Jam Session Com sé que es besa la besaré Pròxima parada: Poble Sec Jariguay Jimmy Hendrix Girona Camarón Un encuentro en un sofá Alegres pillastres London Un hombre sin recuerdos Festes de Gràcia Una guitarra eléctrica 42 Belvedere Road: una carta cada día y él tocaba los bongos La caída del muro de Berlín Janis Joplin 20 años Si todos fueran como tú no haría falta el sol Un Collage

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Y él dijo – un día me rayé y tiré todos mis recuerdos. Desde entonces no he vuelto a coleccionar fotos. Así, si quiero olvidar algo sólo tengo que golpearme la cabeza.

-Es una lástima. Conservo algunos recuerdos tuyos y son preciosos.
Tengo fotos, poemas, cartas. Hasta conchas de la playa.

-¿Y todavía lo guardas?

-Por supuesto. ¿Sabes qué? Yo te traeré recuerdos – dijo ella – Y tú haz con ellos lo que quieras.



Y así fue como recogió aquellos fragmentos de su vida para unirlos y darles una forma nueva.

Ellos ya no eran los mismos. Su entorno también había cambiado. Pero la sensación de familiaridad era tan poderosa que decidió abandonarse a lo que tuviera que pasar, sin seguir ningún guión.

Veinte años para controlar las emociones provocadas por un torrente de recuerdos.
Ellos ya no eran los mismos, el tiempo les había cambiado, les había hecho mejores.
Veinte años ayudan a madurar.


¿Y cómo lo hago?

Casi siempre la mejor manera es la más natural en cada caso. La más sencilla, la más directa. Hacerlo de la mejor manera que sé, escribiendo. Tengo poemas que garrapateé en los ochenta expresando vivencias íntimas, diría que casi son fotografías emocionales de cuando estábamos juntos. Tengo textos que escribí para él cuando me fui a Londres y que nunca le enseñé. También hay otros escritos, cronológicamente muy distantes, rememorando el pasado, difuminando los límites entre la realidad y la fantasía. Entradas en el blog colgadas cuando no podía ni soñar que volveríamos a encontrarnos. Retratos espontáneos de fotomatón, comidas familiares, cartas, postales, versos en un trozo de periódico. Testimonios de una amistad y a su vez de un sentimiento profundo que ha perdurado a pesar del tiempo y la distancia.

Siempre he escrito lo que siento, sin más. No podría dar una explicación racional de porqué guardo algo, o recuerdo, o escribo… Supongo que es porque soy una sentimental.

Estos son unos recuerdos perdidos. El collage de un paréntesis. La sonrisa de un momento.

jueves 3 de diciembre de 2009

Caprice de Dieux con portada de Magda Revetllat



La Diosa besó apasionadamente al Dios en agradecimiento por el regalo de cumpleaños que le había hecho.


Diosa: ¡Gracias amor mío! Este regalo me ha gustado mucho, muchísimo. Fíjate que decorativas que son. Qué colores y que aroma que tienen. Me las comería todas.


Dios: Querida mía. Es increíble que unas cosas tan preciosas en realidad no sean más que órganos sexuales. Por eso son tan bellas, porque están pensadas para atraer la atención.


Diosa: Tienes razón. La otra parte no es nada bonita. No se puede aprovechar de ningún modo.Entonces, la Diosa arrancó los genitales de aquellas personas y decoró su hogar.


Del resto del cuerpo, se deshizo.

lunes 30 de noviembre de 2009

Página frenética 70: Olimpita, de Hernán Migoya y Joan Marín


Olimpita
Hernán Migoya y Joan Marín
NORMA Editorial 2009
ISBN: 978-84-9847-858-7


Primera sacudida. Los trayectos, las esquinas, las fachadas, los portales, los balcones… Los giros de una historia, fuerte y violenta, que da la vuelta al barrio de Gracia.

¡Mi barrio!

Joan Marín lo dibuja con excelencia y las teclas de Hernán Migoya lo retratan con mirada audaz. Se nota que lo han vivido. La esencia de familiaridad transpira poderosa todo el relato. Lo han clavado.

Olimpita narra una historia brutal, muy dura por lo realista que llega a ser. La leo y pienso, son mis escenarios, pero no es mi mundo, es demasiado oscuro para soportarlo, es un infierno. Y ocurre aquí mismo, en las calles que recorro cada día y que ahora sé, pertenecen a un mundo paralelo. No, no sólo a uno, a más de uno, a muchos, a tantos como personas desfilan por él. Porque todas las personas tenemos una historia y a algunos, como a este par (Migoya y Marín), se les ocurre contarlas.

Violencia doméstica, inmigración, cárceles personales. Insisto, varios infiernos convergiendo y anestesiando la capacidad de horrorizarse, hasta que esa ironía inteligente que atraviesa todo el relato te sacude, como el chasquido de un látigo, una y otra vez, en medio de la lectura, recordándote que la vida puede ser hermosa, si sabes luchar por ella.

Ass mirando unos mocasines, Olimpita explicando el significado de un nombre, los sueños novelescos con el príncipe de Ébano, los besos que borran moratones o el diálogo en el “sube y baja”, son algunos de los momentos cumbre. La belleza que emerge en medio del abismo. Una belleza que brilla y a la vez, duele.

También sonreímos ante situaciones curiosamente reales, como el éxito de Ass atendiendo la parada del mercado, o la versatilidad que puede tener un pene expresivo. Humor que alivia el horror. Y el sexo omnipresente. Convertido en un umbral, en una puerta, una salida, una escapatoria, una ilusión, un sueño, una pesadilla.

Pero Olimpita es ante todo, una historia de tristeza profunda. Porque cuando acabas de leerla piensas ¡Joder, qué mierda todo! Y a la vez ¡Joder, qué diferente podría ser todo! Y también ¡Y qué fácil sería! ¡Qué fácil…! ¡Qué fácil…!

Y esta última idea de esperanza es con la que me quedo. Porque yo seguiré perdiéndome en historias menos realistas y más soportables para mi sistema nervioso. Porque también seguiré viviendo en Gracia. Mi barrio. Y seguiré comprando en l’Abaceria. Mi mercado. Y continuaré en mi mundo paralelo, feliz por haber leído Olimpita y por haber comprendido algo de ese otro mundo al que me cuesta tanto mirar de frente, aunque transcurra por las mismas calles que pateo cada día.

sábado 28 de noviembre de 2009

Bruce Springsteen y Mª del Mar Bonet : Móns apart





Perquè a la vida hem d’aprendre a teixir relacions per camins de sentiments amables. Perquè hi ha persones que no lluiten per destruir, sinó per construir.


MONS APART

Jo no sé com has guardat la bellesa entre l’infern
Ni com vas poder fugir de l’horror que t’ha esquinçat.
Quan et llepo les ferides veig al fons del teu esguard
El que no puc esborrar i que hem nascut en mons apart

Més enllà dels oceans, més enllà del crit del mar
On la pluja té l’arrel beneïda per Alà.
On la llum cau dels estels sobre un món empolsegat
S’han trobat els nostres cors en un pont que hem aixecat.

En aquest temps que ens ha tocat no serveix la veritat
Fem un temps pel nostre amor ple de vida entre la mort.

Acompanyen els estels el camí que hem inventat
El teu cor amb el meu cor per damunt dels mons apart.

Amb la sang i la foscor que em après a tuejar
No tenim altre moment no l’hem pogut triar.
La tristesa de la mort dels nostres mons separats
Pró que doni el nostre amor tot allò que pot donar.

Lletra i música: Bruce Springsteen
Interpretació: Maria del Mar Bonet “Amic Amat”