miércoles, 29 de mayo de 2013

Siempre hemos vivido en el castillo y Déjame entrar


Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson

Shirley Jackson consigue que desde la primera línea te enamores de Merricat, la narradora y protagonista. A medida que avanza la lectura más la adoras y veneras. No hay más que decir. Este libro es muy grande.  Debería ser lectura obligatoria para todas las personas con buen gusto literario. Así empieza. 

«Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.» 

¿Veis cómo tenía razón? 

ISBN: 978-84-95587-89-3
Barcelona : Minúscula, 2012





Desde que lo leí, no puedo recomendar otro libro de vampiros que no sea éste. 

Sinopsis: Oskar es uno niño que no tiene amigos y sus compañeros de clase se mofan de él y le maltratan. Una noche conoce a Eli, su nueva vecina, una misteriosa niña que nunca tiene frío, despide un olor extraño y suele ir acompañada de un hombre de aspecto siniestro. Oskar se siente fascinado por Eli y se hacen inseparables. Al mismo tiempo, una serie de crímenes y sucesos extraños hace sospechar a la policía local de la presencia de un asesino en serie. Nada más lejos de la realidad.

Más allá de su adaptación fílmica, el libro tiene la habilidad de cruzar terribles fronteras, que sin el estilo demoledor de Ajvide, podrían producir un fuerte rechazo al lector. Además, la novela cuenta con un final apoteósico que te hace gritar de emoción. Es un libro que engancha, emociona y pone los pelos de punta. No se le puede pedir más a una novela de terror. 


Barcelona : Espasa Calpe, 2010
ISBN: 9788467026658

2 comentarios:

Magda dijo...

Sobre "Déjame entrar" no he leído el libro pero la película me fascinó: la relación que se establece entre los niños, la mujer que nota su extraña transformación, la tremenda escena de combustión, la figura del que suponemos es el padre de la niña pero tal vez él también fue un niño como ahora es Oskar, esa dimensión de una ciudad triste de bares sórdidos...

En general no me gusta el género de terror pero "Déjame entrar" con su especial final feliz me fascinó.

Patricia dijo...

Totalmente de acuerdo, Magda. ¡Un besote!